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El agua en Córdoba: una sucia realidad

Foto del escritor: MARIANA BEZZONE
MARIANA BEZZONE
15 nov 2022
2 min de lectura

En las últimas semanas, los resultados de un estudio realizado por el investigador Exequiel Di Tofino pusieron a la cuestión hídrica en boca de todos los ciudadanos de Córdoba. El pésimo estado del agua potable, si aún se le puede llamar de ese modo, es alarmante pero no sorprende, al igual que la ausencia de respuestas por parte del Gobierno provincial que ha dejado la cuestión hídrica en el olvido.


La investigación realizada en el dique San Roque confirmó que en un litro de agua de red hay 17 microgramos de microcistina, 17 veces más que lo permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo es algo esperable, ya que se ve que no es apta para consumo humano. El color extraño y para nada transparente, el olor nauseabundo, las algas infectadas y la basura de la zona son algunos de los factores que hacen del agua una sucia realidad.



Hace años que los vecinos de la zona denuncian sobre el estado del dique, pero no son escuchados por las autoridades de Aguas Cordobesas, quienes parecen no consumir agua de red. Ante los reclamos, desde la empresa expresan que no hay ningún riesgo para la salud y que el tratamiento de la planta es exitoso. Pero… ¿para quienes?


Aguas Cordobesas es la empresa concesionaria del servicio hídrico y forma parte del Grupo Roggio. En su alianza con el Gobierno provincial, se ha visto beneficiada por algunas medidas, como por ejemplo la actualización semestral de la tarifa y el nulo control del Estado sobre la calidad del agua que se lleva diariamente a la mesa del 70% de los ciudadanos y acrecienta la aparición de problemas de salud crónicos: la ceguera, problemas digestivos y dérmicos que tienen una aparición tardía y, por eso, parecen no ser preocupante en lo inmediato.


En tiempos de crisis económica como el que estamos viviendo, el aumento de tarifas es algo insostenible para el bolsillo de las familias, que se ven obligadas a consumir agua de red, ya que comprar agua envasada supone un gasto importante y, en algunos casos, imposible de acceder para garantizar calidad digna. Esto es un hecho lamentable porque en nuestro país el acceso a los servicios básicos es un derecho humano fundamental que se ve ultrajado constantemente en situaciones como esta.


Los cauces que desembocan en el río Suquía han crecido mucho en el último tiempo y no tienen la infraestructura necesaria para tratar los residuos cloacales, siendo vertidos al río de manera directa o filtrados en la tierra por las fosas sépticas. Esto provee de sustancias en las que prolifera el desarrollo de agentes microbiológicos, los cuales son nocivos para la salud humana. Los métodos de potabilización no llegan a tratar el agua de manera eficiente y para solucionarlo se necesita que el Estado se haga cargo de la planificación urbana correspondiente, tal como viene siendo prometida desde hace años para los habitantes de la zona.




Prometen cloacas para el sur del Dique San Roque. Fuente: La Voz del Interior




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