Negar la historias es condenarse a repetirla
El pasado 30 de septiembre, Javier Milei, economista y diputado nacional por el partido “La Libertad Avanza”, participó de un acto en la ciudad de Tucumán junto con el partido “Fuerza Republicana” y formuló fuertes declaraciones sobre los desaparecidos en la última dictadura militar. No es la primera vez que el diputado cuestiona algo tan sensible y delicado sobre la historia nacional reciente. De hecho ya lo hizo en repetidas ocasiones, pero parece ser que poner en duda los derechos humanos que fueron tremendamente vulnerados en aquella época no tiene ningún costo, al menos políticamente hablando.
En aquella jornada, el economista tuvo un fuerte cruce con una reportera, en el que expresó a viva voz que aunque “la izquierda haya logrado imponer en la batalla cultural” no quería decir que lo sucedido en la dictadura realmente haya sido eso. (A1) Cuando la periodista trató de cuestionar lo que decía, Milei le pidió repetidas veces que le mostrará una “lista” de los nombres de los 30000 desaparecidos. "Dame todos los nombres que llegan a 30 mil. ¿Sabés cuántos tiene registrados la Secretaría de Derechos Humanos? Quiero ver si lo sabés. Yo te estoy contestando con una pregunta que demuestra que estás ofreciendo una visión tuerta de la historia", insistió el diputado. Sus dichos fueron aplaudidos por una gran mayoría del recinto en el que se encontraba. Esta situación pone en alerta cómo los discursos negacionistas y de odio están tomando parte de una tendencia creciente que asusta y pone en retroceso un largo camino de luchas.
En aquel acto, Milei ratificó su postulación como candidato a presidente en las elecciones de 2023 y aseguró que el liberalismo "defiende aquella minoría que es la más pequeña de todos, que es el individuo". El diputado, quien se jacta de hablar en nombre de la libertad, se mostró junto a Ricardo Bussi, hijo de Antonio Bussi, ex gobernador de Tucuman en la década del 90, el cual fue destituido por haber cometido crímenes de lesa humanidad en la última dictadura militar. En esta cuestión, podemos observar que entre su decir y sus acciones no hay solo coincidencias, sino que existe un claro y fuerte vínculo donde reafirma su visión social y política. Una visión que se replica en la sociedad en cuanto se le da el espacio, y que implica negar perpetuamente la violación de los derechos humanos básicos de un genocidio cometido por un gobierno ilegitimo.
No podemos tomar a la ligera actos y palabras como estas. Los discursos de odio avanzan despacio pero con fuerza y no existe costo alguno para quienes los perpetúan cíclicamente. Javier Milei es un actor social y polémico con mucha llegada, pero sobre todo tiene a cargo un rol político muy importante. ¿Cómo podemos permitir que quienes están en el poder cuestionen los principios básicos de la democracia y los derechos humanos?



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