¿La objetividad es sinónimo de verdad?
Muchos periodistas suman un largo intento en su carrera por lograr su máxima expresión en un periodismo puramente “objetivo”. Es bien conocido el mito de que la objetividad calificaría al trabajo como bien hecho y, por lo contrario, un periodista que escribe subjetivamente estaría realizando un trabajo pésimo. Parece que ser objetivo fuera sinónimo de verdad y honestidad, y el ser subjetivo una mentira explícita.
Lo objetivo implica independencia de lo que se piensa o se siente, pero la realidad es que siendo seres sociales y pensantes, como personas dentro de una sociedad, no podemos evitar ni el sentir ni el pensar y, se quiera o no, los periodistas tienen ideas y visiones propias.
Pero la real cuestión está acá, ¿ser subjetivo implica estar alejado de la realidad y de la ‘verdad’? ¿En qué momento se decidió que uno repele al otro? Quizás lo ideal va hacia otro lado, y sería aproximarse lo más posible a la verdad y a los hechos, ya sea siendo objetivo o no. El fallecido periodista Javier Dario Restrepo, en su “Consultorio ético” de la Fundación Gabo, solía comentar sobre el tema: “Cabe esperar del periodista (...) sea honesto, es decir, que comunique la totalidad de lo que conoce, que no oculte los hechos o parte de ellos por interés, miedo o negligencia, que no desfigure los hechos magnificándolos, reduciéndolos o trivializándolos”.
En la prensa gráfica argentina, las noticias falsas y que no son chequeadas correctamente circulan de manera desmedida. Suelen ser armadas en torno a un solo dato sin verificar, que termina de construir una bola de nieve que avalancha con todo sin ser chequeado. Hablando de un ejemplo actual, se pudo ver en redes sociales cómo luego del intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, las redes se llenaron rápidamente de noticias con datos inverificables. Una página web argentina,“Chequeado”, siendo un proyecto que se basa en verificar noticias falsas, logró demostrar que varios de los comunicados que daban vuelta por la web no estaban chequeados y se estaban trivializando hechos.
Además de esa cuestión, en este mundo globalizado, consumista y en el que la producción de información es tan masiva como cualquier producto de las grandes industrias, podríamos decir que más que la subjetividad, es la falta de tiempo la que puede vulnerar la veracidad de los hechos que se plasman en las noticias de todos los días. El poco tiempo que tienen los periodistas actualmente para conseguir información sobre un acontecimiento, redactarlo lo más rápido posible para publicarlo y que salga en las diversas plataformas digitales, lleva a notas imprecisas y con datos no verificados, que implican falsedad en la información.




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