Las trampas de la objetividad
La profesión periodística está atravesada desde hace tiempo por múltiples dudas sobre su labor. ¿Es el periodismo la búsqueda de la verdad? Para intentar responder este interrogante, por más filosófico que parezca, partiré de la obra de la periodista y escritora Natividad Abril Vargas.
Es cierto que, como dice la autora en su libro sobre periodismo de opinión, en el afán de ganar lo que consideramos “objetividad” terminamos logrando un texto impersonal, olvidándonos del color y el sabor que constituyen el oficio de escribir y la profesión del periodista. Ni siquiera el texto más monótono, llano y simple puede garantizarnos objetividad; porque no es una forma de escritura, el concepto tiene más profundidad que las apariencias estilísticas o expresivas.
Conformarse con esas producciones periodísticas apagadas hace que no valoremos la verdadera razón de ser de la objetividad, “la actitud humana durante todo el proceso”, como señala Vargas. Esta actitud consiste en encarnar el periodismo como una profesión al servicio de la información, de la investigación y de la comunicación de ese resultado. Sin embargo, en el complejo proceso de construir una noticia, el periodista interviene aportando su perspectiva.
Ni subjetividad es manipulación ni objetividad es imparcialidad informativa. Ser imparcial constituye un acto subjetivo, nuestra perspectiva de la realidad interfiere en nuestra labor. Vargas traduce esa perspectiva en una “clasificación de la realidad”, en la que se plasman los valores de la importancia y el interés que se le da a hechos de la realidad. A su vez, cita a Enrique de Aguinaga para explicar esa interpretación, también se define una “frontera de lo deseable y lo rechazable” estas ideas se transforman en conductas capaces de generar una nueva realidad.
El trabajo periodístico implica las tareas de seleccionar qué hecho noticiar; elegir qué va a ir en la tapa de un diario o revista; buscar a quién entrevistar; jerarquizar las ideas dentro de una nota; elegir una fotografía por sobre otra; construir los párrafos, el título, la volanta y copete. Todas esas decisiones implican un razonamiento subjetivo humano y se plasman en nuestra visión de la realidad.
Estas tapas de Clarín y La Nación son ambas del 20 de marzo de 2016, las noticias centrales elegidas son distintas y el enfoque que se les da también.


Fuente: Buscar tapas de Clarín Fuente: Kiosco.net
Cada uno tiene una forma de representarse, unos valores que constituyen la línea editorial del medio. El docente, investigador y periodista jujeño, César Arrueta, la define como “la matriz de comprensión, interpretación y resignificación de la realidad social; como base imprescindible para comprender la razón de los productos periodísticos”.
Frente a lo dicho, el periodismo se construye también en una dimensión simbólica, porque es un proceso interpretativo y persuasivo. Quizás este espacio más libre a nivel interpretativo, pueda dar a los periodistas nuevas secciones en los diarios. Habitamos un mundo donde temas como la ecología, la violencia de género, el feminismo, el acoso sexual, el aborto, entre otros, están tomando mucha importancia en el público. Es momento de soltar las secciones de política, policiales y economía, para reinventar la estructura del diario en una que se amolde a las necesidades sociales actuales y que responda exclusivamente a las repercusiones sociales de los conflictos.



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